lunes, 6 de junio de 2016

Omnis Amans Militat

Escribo ésto para evidenciar nuestros sentimientos (todos ellos) y documentar una batalla emocionante y muy prometedora que aspira a convertirse en algo épico.



El campo de batalla es el más limpio que he visto en mi vida. Casi no existen baches, parece que se preocupan por el mantenimiento a diario para que los Gladiadores puedan desplazarse sin inconvenientes y sea una pelea justa. De ellos ¿qué decir? Sus armaduras son relucientes (sobre todo la de ella... ¡mamita!), sus escudos lucen miles de rasguños en señal de una buena defensa, y sus espadas son tan afiladas que sus destellos lastiman los ojos de la multitud. La gente aclama, y hasta siente envidia de no poder participar de batalla tan emocionante. Algunos arrojan objetos a la Arena, sólo para que los Gladiadores puedan lucirse haciéndolos a un lado con certeros movimientos de sus espadas. A la hora del combate sus movimientos se transforman en pasos de baile, ofreciéndo un espectáculo delicioso capáz de estimular todos los sentidos. Desde el calambre en sus pies hasta el hormigueo en sus vértebras, desde el sudor de sus frentes hasta la saliva en su boca, y cómo ignorar el dulce sabor de la sangre y el aroma a victoria que se respira cada vez que sus armas se entrecruzan. Todo eso se intensifica a medida que transcurre la batalla. Sólo hay un factor que les puede jugar en contra a los guerreros: el cansancio. Afortunadamente todavía no hay vestigios de él, ni siquiera se tiene en cuenta. Los Gladiadores están dispuestos a dar lo mejor de sí.Todo indica que ésta batalla es a muerte.

TE AMO.