martes, 15 de mayo de 2012

Santa Monica

Hoy voy a contar mi historia. Mejor dicho: la historia de mi barrio y de mi grupo de amigos. Proponerme escribir esto para mi tiene mucho significado, siempre quise inmortalizar las memorias de mi barrio. Aquí fué donde crecí. Les presento el barrio "Santa Monica" en la época del '00.

Mi barrio no es parecido a ésto:

Santa Monica es un barrio tranquilo, de veredas debidamente confeccionadas, cordones bajos y poca actividad, salvo por la zona comercial que consta de 1 manzana con 5 esquinas que forman el epicentro del barrio, limitando éste con otros 3 barrios más: Bernardino Rivadavia, Pinos de Anchorena y el otro en éste momento no me lo acuerdo (editar mas tarde).
Esa esquina (entre las intersecciones de las calles Italia y Matheu) consta de 1 kiosko de diarios, 1 panadería, 1 almacén (antiguamente un viejo video-club) y 1 salón de tatuajes. Y por supuesto, no podía faltar, mi casa.
El lugar de reunión era principalmente mi casa, pero nuestro tiempo libre lo pasábamos en la zona tranquila del barrio, en los alrededores de la escuela, en la plaza o en el gran Ombú que corona el centro de la Santa Monica antigua. También hay un jardín de infantes, una sociedad de fomento y un bicicletero.

Foto tomada en el gran Ombú

De más está decir que cada uno de mis amigos creció en las instalaciones que menciono. Miles de historias les podría contar. La plaza fue escenario de episodios dignos de películas de acción, el colegio de historias que te podrían descostillar de risa ;y nuestras propias casas soportado calvarios y fiestas que han llegado hasta el límite. A pesar de todo eso, o mejor dicho "a propósito de todo eso" somos un grupo de amigos muy unido que en épocas pasadas se ha comportado como un grupo de hermanos. Hoy en día hemos tomado rumbos distintos, pero como dice Lyrico: 

Necesito un billete a Zaragoza, señorita,
es para hoy bonita, que yo esté en otra ciudad
lo quita pa' que falte a la cita, si un hermano me solicita.


También entre nosotros se han desarrollado historias dignas de una película. Tenemos de Drama o Acción, de la que prefieras. Pero todo eso es otra historia. Las circunstancias de la vida nos juntaron y nos separaron, aún así todos sabemos todo de todos. Cada uno con su personalidad, seguimos recordando los buenos tiempos y estirando la mano cuando un amigo lo necesita.

Ema, Nico y Javi respectivamente.
Una tarde gris aparentemente, pero para nosotros llena de color. Ese día pintamos toda mi terraza con aerosol.

Algunos se dejaron seducir demasiado por los peligros que tanto nos entretenían, amigos y conocidos murieron, otros se han alejado y trabajan mirando con añoranza y desición el pasado, otros están encerrados intentando cambiar... con decir que algunos se alejaron a leer sus libros y confinarse en sus habitaciones lo digo todo.
Sin embargo aquí estamos, en cada foto, en cada pared, en cada recuerdo del barrio, caminando por sus cuadras, trabajando en sus esquinas, consumiendo en sus negocios y volando su cielo.

Graffiti resultado de una salida con JP con cerveza y aerosol en mano.

Hoy en día vivo en otro barrio, pero mi familia sigue en Santa Monica. Es por eso que sigue siendo mi barrio y lo remarco en todas las esquinas para sentirme en casa allá donde esté.

Rodrigo, Emanuel, Javier, Nicolás, Esteban


Y bueno, no podría terminar éste relato sin nombrar a éstos 2 perros, próceres del barrio. Ya han dejado de pertenecernos, ahora los muchos vecinos del barrio son sus dueños, y ellos los guardianes fieles y persistentes. Les presento a Simón y Muñeca:

Ambos muestran signos de batallas, éstos perros han recorrido la mitad de Mar del Plata y descansado bajo las sillas de los bares mientras disfrutábamos nuestras cervezas.
Recuerdo una vez que Simón (negro) se peleó contra un Pittbull gigante ¡medía 3 veces más que él!

En fin... soy nostálgico, siempre lo fuí. Hoy en día en el barrio corren tiempos agitados, eso me hace meditar sobre lo que pensábamos de chicos. Añorábamos ser alguien en la vida, nos propusimos no ser jamás como los demás, queríamos hacer la diferencia. Esos castillos de ilusiones se derrumbaron para algunos de nosotros, y ser testigo de una caída tan dura sin dudas te agita la conciencia, y te hace preguntarte a vos mismo ¿Que estoy haciendo? ¿Hacia dónde voy? Por suerte no solo aprendo de mis errores, sino también del error de los demás. Sé hacia donde voy, aunque aveces me intente boicotear el camino.