viernes, 20 de abril de 2012

Decisiones

Recibe un llamado, él se lo esperaba, era su amigo de toda la vida, estaba involucrado en una situación difícil y necesitaba un lugar para quedarse unos cuantos días hasta que todo se calme. Su amigo no dudó en abrirle las puertas de su casa, al fin y al cabo se había sentido solo por mucho tiempo y le vendría bien compartir algunas cosas con su amigo de la infancia.
Una conversación universal sobre la vida de ellos y la de los demás comenzó a girar entorno a marihuana, whisky y pastillas. Decidieron que era tiempo de cambiar las cosas y poner al mundo a girar en su favor, por la fuerza si era necesario. Salieron a la calle, era de madrugada y el tiempo no pintaba nada bien, pero eso no fue obstáculo para ellos que salieron a la calle decididos a comerse el mundo.
El primer objetivo era encontrar a un enemigo de ellos, le había robado una cámara de su propia casa, y eso merecía castigo. En el camino se encontraron con gente que se quería aprovechar de ellos, pero los mandaron a pasear rapidamente. Nada ni nadie los desviaría de la tarea, o eso era lo que ellos pensaban.
De pronto y sin mucho pensarlo el objetivo cambió. Ahora la meta era conseguir droga, para eso debían meterse en un bloque de departamentos para nada recomendable, mucho menos a esa hora de la madrugada.
Se internaron entre los pasillos pidiéndole permiso a los vecinos y saltando ballas y alhambrados hasta llegar a un grupo de encapuchados que se encontraban reunidos debajo de una escalera. Los muchachos se mostraban nerviosos, uno de ellos se movía para todos lados, esperando la más mínima expresión de descuido o debilidad para aprovecharse de los dos amigos.. pero éstos se mostraron seguros de sí mismos, capaces de llevar hasta los límites aquella situación, así que nadie se atrevió a faltarles el respeto.
Había que esperar. El traficante no se encontraba en la casa, luego de dar unas cuantas vueltas se largó a llover torrencialmente, unas gotas gruesas y pesadas golpeaban los rostros de los muchachos, asi que se dispusieron a pasar nuevamente por el lugar antes de irse a sus casas. El traficante se encontraba debajo de la escalera, ya no quedaba ningún delincuente. Dada la afinidad que uno de los chicos sostenía con éste hombre, les explicó que había echado de allí a ese grupo de maleantes, eran perjudiciales para el negocio. A su vez dijo que se había quedado sin mercancía, saludó a ambos y los muchachos siguieron su camino.
Los empleados de una panadería habían llegado al local, seguramente para comenzar con la producción. Los chicos le pidieron algo para comer y el panadero les regaló muy amablemente una bolsa con facturas.
Al reparo de la lluvia, apollados contra una pared, los amigos hablaban y comían hasta que uno de ellos comenzó a sentir un dolor en la espalda baja. Ayudándolo a respirar, su amigo intentaba que se calmara y que caminen hasta la casa, pero el dolor se fué tornando cada vez más fuerte, el respirar más difícil y decidieron que era momento de tomarse un taxi.
La lluvia era cegadora, casi áspera. La visibilidad sólo de unos 200 mt. El agua inhundaba las calles y los tobillos de los amigos yacían sumergidos. A esa hora, y en esa zona, era muy difícil que alguien se detuviera para socorrerlos. Yo, me alejé de mi amigo para intentar conseguir un taxi.. escúcho un chapoteo, voltéo y veo como mi amigo se desmaya en medio de la calle, con su cara quedando totalmente sumergida en el charco de agua. Desesperadamente, aunque actuando por instinto, levánto a mi amigo por los hombros y lo conduzco hasta la vereda. En menos de un segundo él empieza a temblar, como si le dieran convulsiones, y de un momento para otro se encontraba de pié sin saber por qué se encontraba todo mojado y preguntándome: ¿qué pasó?!
Pudimos llegar hasta el hospital, aunque a mí no me dejaron entrar en la sala de urgencias. Al otro día me enteré de que fué un pre-infarto. Por un "pelito" mi amigo puede contar lo que le pasó, y de eso estamos agradecidos ambos. Ya vimos a un amigo nuestro sucumbir ante esa situación. No estoy preparado para vivirlo de nuevo.
Mañana mi amigo se va de viaje, a otra provincia, una granja de rehabilitación para los que abusan de la cocaína. Hoy lo invité a tomar una cerveza por el centro, caminamos por la costa, conversamos y nos mojamos los pies en el mar. Espero que pueda encontrar la ayuda que necesita y en unos cuántos años volver a compartir otra cerveza con su amigo de toda la vida.