miércoles, 22 de septiembre de 2010
Juegos On-line
En estas palabras se darán cuenta de una de las cosas que me mantubo alejado del blog: los juegos on-line. Siempre fui un vicioso de la computadora, desde chiquito. Recuerdo que nos rateabamos del colegio para jugar Counter-Strike en el cyber de mi barrio. ¿Que adolescente que se haya criado en el cyber no conoce el Mu? La adolescencia de los que comparten mi generación se crío en el cyber, o por lo menos éste formó parte de su vida alguna vez. Me llama la atención hablar con mi hermanito (10 años) y darme cuenta que tiene una visión distinta de la computadora y del uso de internet. Un concepto totalmente diferente. Conoce lo que es un cyber, pero por ejemplo ya no le dicen "cyber-café" y la computadora en casa es cada vez más vista.. Se sorprende cuando le cuento que la hora de internet costaba $1, incluso menos... Soy un nostálgico.. como los que se acuerdan cuando los cigarrillos y la cerveza valían monedas.
En los tiempos sin internet me dedicaba a terminar los juegos Single Player. algunos recordables son: Gran Theft Auto (todos), Splinter Cell, Medal Of Honor, Need for Speed, Oblivion, Sims (todos), en fin... juegos que todo el mundo debería jugar alguna vez. Pero bueno.. esos días terminaron ya que tengo internet, y puedo hacer lo que deseaba cuando jugaba a mis juegos... jugarlos on-line! GTA San Andreas Multiplayer es mi actual pasatiempo... Si te diste vuelta el GTA, ¿alguna vez no te dieron ganas de respetar un semáforo? Yo sé que si. Por eso empezé a jugar al SAMP (San Andreas Multiplayer) en servers de rol (o RolePlay). Es un MMORPG (Massive Multiplayer On-line Role Playing Game -->Alto nombre, pero lo describe muy bien), quiere decir que te metes en un personaje y adoptas un rol, y te dedicas a progresar con tu personaje.. casi siempre ganando puntos de experiencia y subiendo de nivel... y otras palabras salidas de la boca de otro friki. Mientras escribía me di cuenta que estaba sosteniendo una conversación "friki" de ésas en las que te das cuenta que si tu mamá lo lee no va a entender ni una palabra, y ni pensarlo tus abuelos. Si te quedaste leyendo, aca te dejo un par de imágenes:
Me alegra estar de vuelta!
jueves, 24 de junio de 2010
La Aventura
El despertador dió las nueve, pero Emiliano ya estaba despierto observando el techo de su habitación. Era un cuarto ámplio pero acogedor. Sus paredes tapizadas por pósters y el techo bajo de tirantes barnizados creaban una atmósfera cálida. Tras desactivar la alarma se levantó con decisión y se calzó las pantuflas. Por fín había llegado el día tan esperado. Se dirigió hacia la cocina para poner a calentar la pava, mientras comprobaba en el calendario colgado en la sala que no se equivocaba. Hoy era 1° de Diciembre: su cumpleaños.
El silbido de la pava lo hizo despertar de su ensimismamiento. Se divirtió al preguntarse cuánto tiempo había pasado mientras observaba un punto en la atmósfera de la cocina, apagó el fuego y fué con la pava y el mate hasta la mesa de mantel floreado que se encontraba en la sala comedor. Encendió una pequeña radio con antena; en medio de su zapping radial distinguió un sonido como de bandoneón. Tardó un poco en sintonizar un tango que ilustraba a la perfección aquella mañana. Por la ventana se divisaba un hermoso y verde jardín. Por todos lados el Sol iluminaba flores, hojas y ramas. Un frondoso árbol proyectaba fresca sombra, bajo la cual descansaban dos pequeños perros, con la lengua afuera y aspecto bondadoso que custodiaban su territorio, limitado por una reja cubierta por media sombra.
Tras observar ese magnífico escenario, y varios mates después, Emiliano se dispuso a vestirse. En su habitación había mas desorden del que se había imaginado. En un extremo había un escritorio abarrotado de libros, en el piso había cajas cubiertas por montículos de ropa y, colgando de una pared, varias perchas con camisas. Terminó de vestirse cuando la montaña de libros comenzó a vibrar y emitir una molesta melodía. El chico se apresuró a buscar entre los libros hasta que encontró su celular.
-Hola, si - dijo sin disimular su entusiasmo.
-¡Felíz cumple! ¿Listo para ponernos en marcha? - La voz ansiosa de Jorge denotaba el mismo grado de entusiasmo. Continuó. - Ya tengo todo listo, hice el equipaje y tengo los pasajes en la mano!-.
-Eh... - decía Emiliano pero lo interrumpió su amigo.
-¿No hiciste el equipaje?-
-No.- contestó con culpa haciendo una mueca.
-Me imaginé... Bueno, ponete las pilas colgado! Doce y media te encuentro en la Terminal, a la Una salimos.
-Ok. te veo allá.
-¡Plataforma 3! - añadió Jorge antes de colgar.
Miró la hora en su celular. Tenía hora y media para llegar a la estación de ómnibus y no había tiempo que perder.
Le quedaba media hora cuando decidió llamar un taxi. Era imposible llegar a tiempo en colectivo. Mientras lo esperaba revisó su equipaje. En un bolso negro había puesto algo de ropa de invierno, una caja con varios cuadernos, su cepillo de dientes y un antitranspirante. En su mochila llevaba varias camisas, remeras y bermudas, un par de ojotas y su gorra, que no le gustaba. Pero de todos modos -pensó- se dirigían a una zona de intenso calor y era posible necesitarla. Una bocina proveniente del otro lado de las rejas lo interrumpió. Salió al jardín al encuentro de sus dos jadeantes perros, que saltaban y le arañaban las piernas. Les dió varias palmaditas a cada uno y, dándole un prolongado último vistaso al jardín, se fué.
El taxista tenía un aspecto muy cordial. Emiliano lamentó ésto ya que no tenía ganas de conversar y había mucho en qué pensar.
- Buenos días -saludó el hombre- ¿adónde vamos?
-Buenos días, a la Terminal por favor.
-¿Te vas de viaje? - volvió a preguntar el chofer.
A Emiliano le pareció un poco ridícula la pregunta, a fin de cuentas llevaba bastante equipaje consigo.
-Sí, si- contestó el chico. Al ver que el hombre movía la boca añadió - Me voy a Misiones. Hoy es mi cumpleaños y me pareció un buen regalo.
-¡Que suerte tenés jovencito! Yo haría lo mismo si no estubiera atado a éste volante- la voz del taxista se tornó nostálgica. Emiliano se dió cuenta que era un hombre mayor, a pesar de que lo disimulaba muy bien. Cambiando el tono de voz el hombre preguntó -¿cuántos años cumplís querido?
-Dieciocho.- dijo el chico asintiendo.
-¡Dieciocho!- exclamó el hombre -Disfrutalos, te esperan cosas maravillosas.- Y sonriente le dedicó por el retrovisor una mirada que Emiliano interpretó como un aliento ante lo que estaba haciendo.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Carta a mi mismo
todo lo que te disgusta,
y me esfuerzo por serlo.
No tengo ninguna motivaciòn verdadera.
Ninguna buena razòn.
Simplemente estoy aburrido
y te odio.
Mi ùnico amigo es el insomnio,
yo soy mi peor enemigo.
No te conozco y nunca lo harè.
Cualquier intento es en vano.
El tiempo no te enseña nada,
sòlo te hace màs inùtil.
No te sigas humillando,
es tan patètico.
Sòlo date por vencido
y manda todo a la mierda.
viernes, 23 de abril de 2010
Para los Jueces
martes, 13 de abril de 2010
El Capitalista
domingo, 11 de abril de 2010
Un Claro Entre Caminos

viernes, 26 de febrero de 2010
From my memory
Su mirada.. esa mirada gatuna. Pero no de gata, no. Sus ojos son sinceros, inocentes. Todabía no se desilucionó del amor, eso se nota.
Pasó por delante y sus manos se posaron un instante en mi. El gesto fue retribuído de igual manera. Aunque halla durado el tiempo en que se hacen los 3 pasos hasta ubicarse en su puesto, detrás del mostrador. Pedí cambio a su jefe y me fuí a sentar en una máquina. Sabía que ella me seguía con la mirada, por eso mantuve la vista baja.
Puse una moneda primero, se acreditaron 5 minutos. Puse la segunda moneda.. 10 minutos. Me tomé un microsegundo en suspirar. Ahí estaba. Se acercó con su aire juguetón y se sentó detrás mio, a "chusmear". Mantuvimos una charla insignificante. Confesé mi somnolencia. No recuerdo lo que ella dijo.
Las monedas se me terminaron. También mi insistencia en besarla. Justo antes de irme se mostró dispuesta. Ése jueguito... tìpico, aunque no logro acostumbrarme.
La besé una vez primero. Al notar lo indefensa que estaba le robé otro. Éste último dejó la secuela que solo unos labios suaves y tiernos pueden dejar, ésa que se recuerda llegada la noche.
Para no parecer maleducado me quedé 1 minuto más a su lado, con la máquina ya bloqueada. Luego me fuí, con la textura de sus labios posados todabía sobre los míos.


