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lunes, 3 de agosto de 2026

PERRO

 PERRO by SMG.


Buscando la verdad

en éste basurero

me perdí entre rincones

ME CONVERTÍ EN PERRO


Aullándole a la luna

como buen sabueso

le escapo a la hambruna

TRITURANDO UN PAR DE HUESOS


Lamiendo mis heridas

echado en el rincón

ideas homicidas

INVADEN MI INTERIOR


Saldré a cazar

antes de ser una presa

Mejor muero atropellado

ANTES QUE EN LA PERRERA

domingo, 1 de mayo de 2022

Anti-prólogo de un Anti-poema

*Ensayo para el prólogo del libro de poemas de un amigo. Cuando esté terminado incluiré más información y link de descarga* 


Quizás no sea casualidad que hoy me encuentre con resaca. Quizás no sea casualidad haber encontrado hoy estos Anti-poemas. Sus líneas, como podrás comprobar por tu cuenta, querido lector, evocan todo el espectro de sentimientos. Pero no nos quedamos allí, aquí no existe la conformidad. Más bien todo lo contrario. Cada verso, cada renglón, nos sitúa en una escena como si de una obra de teatro se tratase, sólo que el guión está manchado de vino, sus hojas arrancadas con ímpetu, muchas veces con euforia, y otras emiten brillo propio como si se tratasen de aferrar a la esperanza. La misma que nos mantiene enganchados en éste recorrido cronológico dentro de una psique excepcional. 

Y es que el autor de estos poemas nos obsequia la posibilidad de asomarnos en el abismo de sus cavilaciones y vicisitudes. Y allá, muy en el fondo, podemos vislumbrar cómo emerge la lava, cómo la apariencia de un volcán inactivo puede, de un momento a otro, escupir sus pensamientos de una manera que, en el peor de los casos, no deja indiferente.

Mi humilde consejo para la lectura de los versos que encontrará a continuación, querido lector, es que se rinda al torrente y se deje arrastrar por la lava. Sincronice su sangre con la tinta que aquí se ha derramado, y arda. No se resista a la combustión que éstos versos provocan en un mundo ignífugo e insensible.

jueves, 24 de marzo de 2022

Semáforo

"¿Porqué tengo que vivir? ¿Porqué tengo que hacer algo? ¿Existe en la vida algún propósito que no sea anulado y destruido por la muerte inevitable que me espera?" 


León Tolstoi (1904) 


"Todos nosotros vemos la naturaleza a través de la lente de nuestras ideas preconcebidas"

David Myers 


Citado por Alexander Strauffon

“Pocas veces pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta”.

Arthur Schopenhauer

sábado, 28 de agosto de 2021

Desastre en el reactor 4

 26 de Abril de 1986

Norte de Ucrania

Baja el Sol y la temperatura también. Eran la 1 de la madrugada cuando tocó cambiar el turno de los trabajadores en la central nuclear de Chernóbil. El supervisor Igor acompañado de su ayudante, el Dr. Yuri, ingresan en el recinto que bordea el reactor nuclear número 4. En la mesa les habían dejado unas anotaciones. Debían continuar con el procedimiento protocolar. En ese momento se estaban llevando a cabo una serie de pruebas de seguridad del reactor que consistían en simular un corte de energía mientras verificaban que los sistemas de enfriamiento funcionaran correctamente. Mientras el supervisor Igor leía las indicaciones se acomodaba sus anteojos. El Dr. Yuri, a su vez, se colocó el traje anti radiación e ingresó a la sala de máquinas. Por las bocinas de la sala se escuchó la voz del supervisor-

- Yuri, debes ir hasta el termostato y anotar la temperatura. Bien, así es. Continúa. Ahora regula la válvula de presión según el manual. No olvides corregir las variaciones del termoregulador según lo indicado. Yuri, baja tres tercios. Yuri... para el otro lado. Yuri! Yuri, que haces?! Nooo!!!!....-

...

Ciudad de Chérnobil, 13km al sureste de la central nuclear.


Oleksandr comenta las noticias mientras mira televisión con su hermano Anatoli. Siente cansancio y se dirige hacia la cocina con la intención de prepararse un café. De repente, la oscuridad se transforma en destellos de luz incandescentes que ingresan por las ventanas impactando en todos lados. Oleksandr apenas tiene tiempo de cerrar sus ojos cuando una onda expansiva alcanza su hogar destruyendo los cristales de las ventanas, seguido por un estruendo capaz de ensordecer el tímpano por varios minutos. En el suelo, se arrastra entre una nube de polvo y escombros hasta llegar a la sala, sólo para encontrar a Anatoli desangrándose producto de una lesión en la yugular provocada por un fragmento de vidrio del televisor. Los ojos de Anatoli se cierran, y el grito de su hermano resuena por los pasillos de todo el edificio.

...


26 de Abril de 1996


- Hola, y bienvenidos una vez más al informativo semanal del canal 24. Mi nombre es Vasili Petrov y éstos son los titulares más relevantes de la jornada.- Suena música dramática, seguido por la voz de una locutora. - Dimite director del Hospital Publico de Moscú acusado de abuso sexual, se abstiene de dar declaraciones a la prensa... Lo mejor del fotoperiodismo mundial se expone hoy en la Galería Tretiakov, quédese para ver la ceremonia de los premios... Se cumplen 10 años del desastre en la Central Nuclear de Chernóbil, imágenes exclusivas del único sobreviviente que aún habita la ciudad.- Se corta la transmisión.

...

Una tos, un silbido, otra tos. El hombre se desplaza arrastrando los pies por la vereda. Llega a un contenedor de basura y lo abre para revolver su interior en busca de algo que le sea útil. No encuentra nada que le sirva. Con un suspiro deja caer sus brazos y se dirige nuevamente hasta su casa. Tiene que hacer un esfuerzo para abrir la puerta. Ésta se traba por el musgo que crece dentro, alimentado por las múltiples goteras que invaden el cielo raso. La habitación luce desgastada por el paso del tiempo. En un rincón se puede ver un televisor con el tubo roto. Una planta crece cerca del calentador que hace tiempo ha dejado de funcionar. De pronto, se oye el sonido de un vehículo y Oleksandr se asoma por la ventana. - Periodistas.- dice con la mandíbula apretada. Sus párpados se entornan y sus cejas se arquean. - Fuera! Váyanse de aquí! Mataron a mi hermano! No dijeron nada! No nos dijeron nada!-

...

La cámara enfoca hacia una ventana. El periodista es recibido por una lluvia de piedras que caen sobre la camioneta del canal 24. - Estamos aquí en el lugar de los hechos - dice mientras se cubre la cabeza y busca refugio de la pedrada - 10 años después para entrevistar al único sobreviviente que sigue habitando la zona luego de la catástrofe nuclear de Chernóbil. El edificio en mal estado de conservación parece albergar al morador que al parecer no está dispuesto a recibir visitas. No podemos culpar su actitud reticente teniendo en cuenta que el gobierno ha ignorado a los afectados durante ya una década mientras intenta ocultar la magnitud del desastre medioambiental a la comunidad internacional. Por el momento no molestaremos más a éste hombre que si algo se merece después de todo éste tiempo es que se respete su voluntad de seguir viviendo bajo sus términos, aunque eso signifique quizás una muerte segura. Volvemos a estudios.

jueves, 26 de agosto de 2021

Psyche 16

¿Alguna vez te tocó protagonizar una noticia? De esas que aparecen en los diarios. A mi sí. Un consejo: nunca creas todo lo que vez en los diarios. Nunca sabes que negligencia se esconde detrás de un titular. Muchas cosas interfieren en lo enunciado, por ejemplo el sesgo político del periodista, la línea que bajan desde la redacción del diario o la urgencia por publicar cualquier cosa que atraiga la curiosidad del lector. Como decía, la historia que me llevó a estar en tapa de los principales diarios de mi país inspiraría a más de un director de Hollywood. "Hombre encuentra un meteorito y se hace multimillonario" Si, suena bien, no? Pero no se apresuren, porque la realidad, como dije antes, tiene muchos matices.

El asteroide Psyche 16 es el objeto más valorado del que tiene registro la humanidad. Está compuesto de oro, platino, cobre, hierro, níquel y otros metales raros, por un valor de 10.000 cuatrillones de dólares. Éste objeto forma parte del cinturón de asteroides que transita entre los planetas Marte y Júpiter.

Cuántas son las probabilidades de que un pedazo de ese valioso asteroide llegue a mis manos? No entiendo mucho de cálculos y estadística pero creo que mucho más que 1 en 10.000 cuatrillones.

En fin, procedo a relatar rápidamente los sucesos que se desencadenaron en el espacio y terminaron por depositar el meteorito en mi bolsillo. Al parecer, una misión de explotación minera enviada por la Asteroid Mining Company tuvo un error de cálculos, provocando una gran explosión que terminó por desprender un gran trozo del Psyche 16. El objeto más pequeño fue remolcado hasta la estación espacial que orbita Marte, y retenido para ser estudiado, pero el laboratorio fue atacado por piratas espaciales que pretendían robárselo. Y tuvieron éxito, al menos hasta llegar cerca de la Tierra, donde fueron interceptados por la NASA. Se desató una batalla que dejó la nave pirata echa añicos, y la porción de asteroide terminó por fragmentarse en miles de pedazos. La agencia pudo reunir la mayor cantidad de fragmentos, pero unos cuantos se dieron por perdidos en la inmensidad del espacio. Uno de ellos logró entrar en la órbita terrestre, y en cuestión de tiempo ingresó a la atmósfera para aterrizar directamente en mi jardín, mientras regaba mis plantas.

Y así fue, en resumidas cuentas, cómo un objeto extremadamente valioso (y peligroso), intensamente buscado y añorado por enormes y enigmáticos poderes, pasó a ocupar un lugar en mi repisa.
 
La noticia de la batalla estelar se propagó como un virus, y con ella el rumor de la posibilidad de encontrar un pedazo del preciado cargamento. Cuando me enteré lo que sucedía inmediatamente caí en cuenta de la verdadera naturaleza de mi flamante pisapapeles, por lo que lo llevé con especialistas del Museo de Ciencias Naturales para verificar si se trataba de un pedazo del Psyche 16. Y efectivamente, mi nombre y la historia que les acabo de narrar se dieron a conocer en todo el mundo. Con algunas ligeras diferencias. ¿Me volví multimillonario? Sí y no. Verán... Lo que tengo en mis manos es invaluable, y diferentes grupos (de los cuales estoy obligado a no divulgar información) se interesaron por mi hallazgo y me han ofrecido incalculables sumas de dinero que he rechazado con contundencia. No me siento preparado para tomar una decisión ahora mismo, pese a que las insistencias se han convertido en exigencias. Hoy me pareció ver a alguien merodear por mi jardín, aunque no pude precisar si era un periodista o uno de esos tipos del gobierno. Sus camionetas están aparcadas frente a mi casa desde hace días, y cada vez que paso a su lado fingen no verme. Ya no siento deseos de salir de mi casa. Me he vuelto paranoico. Creo que estoy encerrado en mi ático desde hace unos... ¿dos meses? Sólo bajo para tomar agua, pero hoy el ruido de un cristal roto me alertó y volví a subir corriendo. Oigo ruidos en la planta baja. Han venido a por mí y no creo que tengan intenciones de dialogar. Planean robar mi hallazgo. Ya me imagino lo que dirán los diarios mañana. "Proclaman meteorito patrimonio de la humanidad". Tendrá que ser sobre mi cadáver.

miércoles, 25 de agosto de 2021

El gordo Pity

 Siempre tuve problemas para controlar mi ira. Ese sentimiento exasperante que nubla mi razonamiento y hace temblar mis manos es disparado por las más pequeñas situaciones, y cada vez con más frecuencia. Mi salud y las relaciones con mi entorno se ven dañadas por culpa de mi mal temperamento. Los ejercicios de respiración me generan ansiedad, por más loco que parezca. Algo que siempre resultó para mí es ponerme a meditar. Por eso aquí, con los ojos cerrados y las piernas entrecruzadas comienzo la exploración de mi propia mente. Transito por un túnel biomecánico hasta llegar a una compuerta que se abre para mostrarme un recuerdo de mi niñez. Allí me encuentro, sentado en el banco del salón de clases de mi escuela primaria. Estamos en clase de dibujo técnico. Con las grandes hojas Canson número seis desplegadas sobre las mesas nos queda poco espacio para movernos con soltura. A mi lado tengo al gordo Pity, un pibe grandote al que le gusta molestar. Está sentado conmigo porque el resto de los compañeros le tienen miedo, en cambio yo jamás demostré debilidad ante él. Pensándolo un poco, creo que me consideraba una especie de cómplice de sus fechorías. Sin embargo no era de mi agrado meterme con los demás. Siempre y cuando no me molestaran, claro.

 Recuerdo que ese día me encontraba especialmente frustrado. "Con la mecha corta" se suele decir. Pity borraba sus desalineados trazos y soplaba los residuos de la goma de borrar hacia mi lámina. Yo los apartaba con la mano y éstos terminaban por ensuciar mi dibujo. La ira se apoderó de mí con tal rapidez que ninguno de los presentes pudo verla venir. A modo de aclaración debo mencionar que el profesor de dibujo técnico, el señor Conike, era un enorme polaco que inspiraba respeto y al que nadie se atrevía a cuestionar. Mucho menos protagonizar un episodio de mala conducta en su clase. Pero en ese momento no pensaba en Conike, sólo pensaba en destruirle la cara al gordo Pity. En cuestión de segundos mis manos en estado de ebullición destrozaron por la mitad la lámina de mi compañero de banco. Fue genial. La ira me ha salvado de muchas situaciones que puedo calificar como peligrosas, y también me ha hecho reafirmar como persona en momentos límites. Pero también corresponde aceptar que me ha traído más que un dolor de cabeza. La meditación me hace apartarme de los recuerdos y de mis propios sentimientos con la misma facilidad con la que tiro una colilla de cigarrillo al piso. A la mierda el gordo Pity, yo me voy a surfear ésta ola de pensamientos y a buscar un lugar paradisíaco. No voy a desperdiciar una meditación pensando en momentos negativos. Quiero ir más allá, me quiero elevar. Y así me mantengo volando un poco, como en ala delta, atravesando los acantilados de mi propia mente hasta llegar a la casa de mi abuela Irma. Es domingo y hay un plato de ravioles humeante sobre la mesa. Queso rallado del barato y pan blanquito. Me encantaba el pan que vendían en el barrio de mi abuela. Volvería cualquier día que pudiera a esa casa encantada. Pero el recuerdo de esos ravioles me despierta un hambre que sacude un poco mi viaje astral y me tensa la cuerda que me une al mundo material. Voy volviendo lentamente a tomar el control de mi consciencia, dispuesto a pausar la búsqueda del nirvana aunque sea por un momento. La mente no funciona sin combustible y ya me dieron ganas de repetir los fideos que comí este mediodía.

lunes, 23 de agosto de 2021

Una luz

 Una ducha, un té caliente, un cigarrillo. Todos elementos disruptivos de lo cotidiano. Algo así como una fórmula secreta. Al igual que un pensamiento destructivo puede condicionar todo tu día, tus semanas, tus años... La misma capacidad contiene un pensamiento positivo. Donde se pone el ojo se pone la bala. Donde emplazas tu mente, tu mente construye. Vivimos inmersos en un caos estatal, institucional, sanitario, mundial. El 'kaos' es la ley sin ley que rige no sólo nuestras vidas, sino que todo el universo. La incertidumbre de lo azaroso nos apuñala en el abdomen, derramando todos nuestros ordenados cálculos sobre el río que fluye, llevándoselos con la corriente hasta un remolino para luego precipitarse por una catarata. Saber transitar los rápidos. De eso se trata.

El kaos no es algo lindo ni feo. El kaos es lo que es. Se manifiesta mejor cuando menos te lo esperas. Digamos que un día te falta ese cigarrillo, ese té, esa ducha caliente. ¿Se te han ido las ganas de filosofar, no? Digamos que un día estalla una pandemia y se decreta la cuarentena estricta en todo el mundo. Ahora no puedes salir de tu casa. ¿Te suena familiar?

La pregunta que inmediatamente surge sería ¿Y ahora qué hacemos?

Bueno, es lo que todo el mundo trata de dilucidar. Por lo que no te sientas culpable si no encuentras un camino inmediatamente. El hecho de que todos estemos algo desorientados es para mi un gran consuelo. Cada uno entonces debería buscar algo que lo consuele en medio de tanto caos. Como una luz en la oscuridad, o una pincelada de color en un entorno gris. Algo que nos manifieste vida y nos transmita esperanza. Algo similar a lo que me produce la sonrisa de mi hijo.

Así es. Mi hijo es mi motor, mi familia, mi hogar. Algo que trasciende toda ley, puesto que mi sangre seguirá corriendo por sus venas a pesar de las corrientes y las cataratas.

Más allá de los motivos que podamos tener, que nos impulsen hacia delante, también entran en juego nuestras propias capacidades. Uno no nace sabiendo cosas, las va adquiriendo en el camino. Por lo que procura estar aprendiendo algo nuevo a cada paso que des. Nunca sabes si esa sabiduría se puede transformar el día de mañana en una capacidad que nos permita atravesar un remolino. No basta con tener ganas de salir de una difícil situación. Primero hay que saber distinguir la luz en la oscuridad. La vida debajo de las rocas.

No sólo te eduques para subsistir. Edúcate para ser bueno con los demás. Entre tanta virtualidad reinante, el individualismo nos tiene encerrados en una burbuja y a veces nos olvidamos que somos criaturas sociables. Nuestra capacidad de subsistencia depende en gran medida de la interacción con nuestro entorno. Por eso, cuando el río se seca dejándote varado a tí y a tus capacidades para surfear de punta sobre la arena, mejor que tengas un amigo que te preste su camello y que te acompañe por el desierto. Las comunidades nos han llevado hacia la civilización y mantienen la maquinaria en funcionamiento. Puede que te hagas rico siendo egoísta, pero estarás sólo. Recuerda siempre que existen muchos tipos de riqueza. Lo que te llena los bolsillos es importante, pero más lo es lo que te llena el alma. Así que procura establecer alianzas para lograr objetivos en común. La felicidad compartida vale por dos.

La única certeza que tiene el humano es que algún día va a morir. Así como la vida, la felicidad también se acaba. Pero por suerte te has ocupado de adquirir la capacidad que te lleve al siguiente puerto. Transita los rápidos con destreza y si es posible con una sonrisa. Porque de eso se trata la vida, de transitarla, y más te vale sacar el mayor provecho de ella.

viernes, 20 de agosto de 2021

Desayuno de campeones



Me despierto harto del mundo, de las personas, de los cánones y del sentido común. Me dirijo descalzo hacia la heladera, lo único que tengo es una cerveza por la mitad sin gas. Me parece el desayuno perfecto. El alcohol me atolondra un poco. Sin meditarlo me calzo los zapatos y salgo a la calle. Si llego antes del mediodía a la casa del dealer quizás no me peguen un tiro. El barrio es peligroso, más me vale ir temprano. Compro un gramo de cocaína y me tomo la mitad en la primer esquina que veo. Ahora sí, se supone que el dolor de cabeza se me vaya, aunque siento las punzadas cada vez más enfurecidas. Camino rápido, sin rumbo. En principio quiero salir de aquí, aunque no tengo claro lo que haré después. Desayuno de campeones.

Me está agarrando ese vacío característico. No quiero quedar trabado, no me gusta. Se me ocurre estabilizar mis sensaciones. Llego por la avenida hasta la farmacia. -Alprazolam 2 miligramos, por favor.-Gracias, lo necesito. Voy al baño de la estación de servicio y me tomo dos pastillas. Me encantan las montañas rusas. Me atoro con el medio gramo de merca que tengo en el bolsillo. Ahora soy yo. Qué hago? Creo que los chicos se juntan hoy. Caminando llego al bar, y efectivamente acá está la muchachada. Me siento y pido una birra.-No tengo hambre, gracias. Hay partido? Hay joda?- Esta noche pinta fiesta. Me convidan un éxtasis y medio cartón de ácido lisérgico. -Vamos para la costa.- Siento un pitido agudo en el oído. Camino por la escollera hasta el final. Grito.-ME CAGO EN DIOS!!!!!-Me siento mucho mejor. En media hora tengo que entrar a trabajar. No quiero ir. Creo que me levanté sabiendo que hoy no voy a cumplir con ninguna de mis obligaciones. Antes de la fiesta hay un recital. Sigo tomando alcohol y me convidan porro. El porro me levanta el efecto del ácido. Las caras se transforman a mi alrededor. Odio la gente, me quiero ir. Me subo a una camioneta, vamos a comprar más merca pero no tengo plata. -Esperáme cinco minutos, ya vengo.- Me bajo de la camioneta y camino por las sombras. Doy una vuelta manzana y antes de llegar a la esquina veo a una señora entrando a su casa. Me abalanzo contra ella, le arranco el bolso de sus manos. Corro tres cuadras para despistar y regreso hacia la camioneta. -Vamos.-Compro cinco gramos de cocaína y nos vamos para mi casa. Caliento un plato, piso la piedra y la separo en un montón de rayas. Me tomo unas cuantas.-Poné música.-Bailo un poco, me duele la cabeza. Viene gente, están golpeando la puerta. No les abro. No quiero ver a nadie, odio a la gente. La droga se termina, mis amigos se van. Me duele el pecho, estoy eufórico. Tengo miedo. Me pareció escuchar un ruido. Abro la ventana. Grito. -ME CAGO EN DIOS!!-Cierro. Tengo frío. ¿Y ese ruido? Pasó un patrullero. Seguro llamaron los vecinos. Me están vigilando. Apago todas las luces. Me acuesto mirando al techo. ¿Y si disparan por la ventana? Me escondo debajo de la cama. Mi respiración hace demasiado ruido, me van a escuchar. Respiro lo más despacio que puedo. Me tiembla el pecho y la barbilla. Siento una punzada en el pecho. Me retuerzo en el suelo, en la habitación oscura debajo de la cama. Las luces se apagan a pesar de que ya lo estaban.

jueves, 19 de agosto de 2021

Dos amigos

 



Alfredo está sentado en la cocina preparándose un té de boldo. Son las cuatro de la tarde y el sol entra por la ventana calentando su rostro. Su mirada se pierde entre los remolinos de vapor que salen de su taza caliente. Los aromas lo envuelven todo, pero hay algo que no le deja disfrutar la quietud de la tarde. Quizás las manchas de la ventana que le recuerdan que se tiene que poner a limpiar toda la casa con urgencia. Mira hacia el suelo y ve las sombras que proyectan las migas de pan esparcidas por él, y alguna que otra hormiga le genera la sensación de que está siendo invadido por los insectos. Con el rostro apoyado entre sus brazos cruzados, cierra fuertemente los ojos. Alfredo tiene la sensación de haber vivido una situación similar. Está teniendo un 'déjà vu'. Pero por más que se esfuerza en recordar eso que no sabe muy bien de qué se trata, la nada es lo único que le viene a la mente. Siente como si le hubiesen robado algo. En su empeño de buscar aquello que se le escapa de los recuerdos visualiza una gran habitación. Pero ésta se encuentra totalmente desprovista de muebles. Las marcas en la alfombra y las paredes evidencian que alguna vez allí se encontraban emplazados un sillón, un velador de pie, un cuadro colgado y un candelabro. Evidentemente alguien se los había robado. Al igual que sus recuerdos, al igual que sus ganas de ponerse a limpiar, al igual que sus motivaciones.

De pronto entra Pedro, acababa de salir del baño y lo primero que se encuentra al volver a la cocina es a Alfredo que escondía la cabeza entre sus brazos.

-¿Y ahora qué te pasa?- pregunta Pedro a su compañero de piso, visiblemente desganado.

-Nada... qué se yo.. - suspira Alfredo con agobio.

-Yo sé lo que te pasa, estás aburrido. Yo también, estoy cansado de dar vueltas por la casa. ¿Y si nos vamos a caminar por ahí?

-No tengo ganas.

-Yo tampoco.-sentencia Pedro, dejándose caer en el sillón de dos cuerpos, haciendo despegar una nube de partículas de polvo que danza y se arremolina frente al haz de luz solar que entra por la ventana.

Los dos amigos se encontraban sumidos en un trance bastante particular. Su forma de vida se había modificado abruptamente desde que se decretó la cuarentena. Sus rutinas cotidianas se habían truncado de un momento para el otro. Alfredo había tenido que trasladar sus estudios al ámbito virtual, por lo que no requería asomar su cabeza al exterior casi para nada. Pedro no trabajaba. Antes de la cuarentena pintaba murales. Había dejado currículums con la esperanza de encontrar algo, pero con la excusa del virus los sueldos estaban cada vez más bajos. Si trabajaba no le alcanzaba para vivir, por lo tanto dejó de preocuparse por conseguir trabajo y se dedicaba a reptar de aquí para allá buscando quien le donara alimentos no perecederos para llenar la alacena.


Y así transcurría el tiempo para los amigos. Los días se sucedían uno tras del otro dejando una estela de polvo que lentamente se acumulaba sobre sus cejas y sus hombros, haciendo sus pasos más pesados. Alfredo seguía teniendo la sensación de que le robaban los muebles. De tanta ida y vuelta, Pedro había generado un surco en el suelo. Una trinchera de un metro de profundidad atravesaba la casa desde el baño hasta la cocina.

Un día, Alfredo suspirando se sienta en la cocina y amaga a apoyar sus brazos en la mesa, pero sigue de largo y casi termina cayendo de su silla. ¿Y la mesa? Cierra los ojos intentando recordar cómo estaban emplazados los muebles en su cocina. Estaba seguro de que allí faltaba algo, pero esa sensación le resultaba tan recurrente que ya hace tiempo había dejado de esforzarse por recordar. Su mente hacía un rápido recorrido por el lugar, pero por más que se empeñara la habitación siempre se le presentaba vacía. Esta vez no. No se iba a conformar con el resultado que le arrojaba su memoria maltrecha.

-Pedro!-llamó gritando a su amigo, que suponía se encontraba en el baño. No hubo respuesta. Alfredo miró a su alrededor, se levantó de su silla y se acostó en el suelo, dirigiendo su cabeza hacia el interior del pozo que había surcado su amigo.

-PEEEEEEDROOOOO!!!!-su grito retumbaba por las paredes del oscuro precipicio produciendo un eco que acrecentaba la sensación de vértigo. Silencio absoluto. Abrumado, Alfredo se puso de pie para luego desplomarse con desgano sobre su silla, pero su peso atravesó el aire haciendo que su trasero rebotara duramente contra el suelo, arrojándolo por el acantilado hacia el abismo.

martes, 17 de agosto de 2021

Nosotros y Ustedes



Nosotros somos guiados por una fuerte convicción. A ustedes los guía la tradición.

Nosotros estamos convencidos de que las cosas pueden cambiar. En cambio, ustedes se aferran a sus anticuados valores. Nosotros tenemos un fuerte sentido de la fraternidad. Ustedes prefieren la ciega lealtad. Nosotros somos horizontales cuando ustedes se apilan de forma vertical. Nosotros somos críticos, ustedes fanáticos. Nosotros dialécticos, ustedes encubridores.

A nosotros nos complace el hecho de desaprender. Ustedes aborrecen admitir su derrota.

Nosotros somos respetuosos del otro. Ustedes desprecian a quien consideran inferior.

Nosotros creemos en la igualdad. Sin embargo ustedes abrazan la competencia.

Y si de meritocracia hablamos ustedes se creen reyes. Nosotros a su vez los consideramos el problema del mundo.

A ustedes les hace gracia la desgracia. Nosotros nos compadecemos del padeciente.

Ustedes creen en el orden. Nosotros en la justicia. Pero no creemos en la justicia impartida por ustedes. Nosotros tenemos fé en la balanza que sostienen las fuerzas naturales del mundo.

Ustedes serán arrasados por su avaricioso comportamiento. A nosotros nos mantendrá de pie nuestro espíritu de comunión.

Parece difícil, pero no imposible. Nosotros muertos inspiramos al mundo, ustedes vivos causan aberración.

Nosotros hacemos obras en los barrios mientras ustedes hacen pautas publicitarias.

Nosotros acompañamos a los trabajadores en sus reclamos. Ustedes los reprimen.

Quizás nosotros nunca ostentemos el poder. No estamos verdaderamente interesados en él. Por eso es que el poder les pertenece a ustedes. El poder es una invención de ustedes. Nosotros estamos en la búsqueda de algo que exceda su poder. Algo tan potente que será capaz de acaparar la atención de todos y cada uno de los habitantes del planeta. Nosotros buscamos el entendimiento entre las especies, cuando ustedes lo único que pretenden es la dominación por la fuerza.

Si no hay enemigo no existe la confrontación. Si no hay súbdito no hay líder. Sin esclavo no hay amo.

Ustedes apelan a la moral, la ética, las costumbres. A nosotros no nos preocupa la estructura que han tejido para justificar su modelo de vida.

Nosotros fluctuamos con el movimiento de las olas. Nos adaptamos. Evolucionamos. Ustedes luchan contra la marea. La atraviesan. La desplazan. Envejecen. Se extinguen.

Nosotros proponemos, ustedes imponen. Ustedes quieren dominarnos. Nosotros no los queremos para nada.

Queda claro entonces, de verdad espero que sí. No nos busquen, no nos molesten. Si es posible no nos dirijan nunca más la palabra. Nosotros nos quedaremos aquí. Ustedes pueden irse a Marte.

Y si alguna vez nos necesitan sáquense el traje espacial. Dejen la escafandra allí, las botas allá. Bajen de su nave y mézclense con nosotros. Conviértanse en nosotros. Ustedes y nosotros respiraremos el mismo aire, compartiremos los mismos padecimientos, recogeremos los mismos frutos y avanzaremos uno al lado del otro. Entonces es cuando ustedes nos concederán la victoria en ésta histórica contienda que tanto tiempo se han empeñado en mantener.

El Departamento Embrujado

Asquerosos imberbes -murmuraba para sí mientras avanzaba por la calle oscura envuelto en sus cavilaciones. Si había alguien a quien Carlos aborrecía era a sus vecinos. Se creen con la autoridad moral para decidir quién vive equivocado, pensaba. Ya verán, les demostraría que ni él ni su forma de vida se doblegarían ante sus exigencias. Estaba dispuesto a mudarse lo antes posible.

Riojabamba 2154, departamento 1. Largo y tendido se había discutido en el ceno de la familia de Carlos sobre quién se encargaría de pagar las expensas de aquel departamento abandonado. El número 1 de Riojabamba había pertenecido a su tía Raquel. Pobre señora… No se encontraba en sus cabales en el momento de su trágica muerte. Su comportamiento enigmático y reservado no permitían a nadie imaginar que se arrojaría desde la ventana del primer piso, fracturándose mortalmente el cuello.

Al llegar lo primero que llamó su atención fue la fachada. Manchas de humedad en la piedra pulida daban un aspecto decadente. Carlos dirigió su mirada al balcón del departamento 1, que daba a la calle. Adornado con estalactitas de musgo, un líquido verduzco goteaba sobre la vereda dejando una mancha que corroía las baldosas. Un viento helado hizo estremecer a Carlos, quien se apuró a buscar las llaves en su abrigo e ingresar al frío pasillo. En la penumbra pudo ver la amplia escalera de granito. Tanteó en la pared en busca del interruptor de luz. Qué extraño, recordaba que allí había uno, pero en ese momento no fue capaz de encontrarlo. ¿Cuántos años habían pasado de su última visita a su tía?

…

1996, la tía sonreía mientras guiaba a su pequeño sobrino de la mano. Mientras el pequeño Carlos apresuraba el paso en la escalera para acceder al número 1 la puerta de calle se cerró con un estrepitoso estruendo. Y la tía? Allí no había nadie. Se había quedado afuera. Las luces se apagaron. El pequeño Carlos se quedó parado, solo, en medio de aquella enorme escalera. Cuando se disponía a bajar, un picaporte produjo un chasquido y la luz del 1º se proyectó en el pasillo. Su tía lo llamaba desde lo alto para que se apure a entrar.

…

Y allí se encontraba nuevamente Carlos. En medio de esa oscura y amplia escalera de granito negro, se disponía nuevamente a ingresar al departamento de su tía. Pero esta vez sin la pesadumbre y desconfianza típica de la niñez.

Esta vez una sensación de libertad lo invadía. En el edificio no habían vecinos, y los dos pisos por encima estaban vacíos, según a él le constaba. Por fin podría embarcarse en esas interminables juergas con música a todo volumen e invitados indecorosos. Nadie podría decirle nada, ni siquiera sus padres señalarían el hecho de que ya estaba grande y debía salir a buscar trabajo.

Al abrir la puerta una tela de araña cayó sobre su rostro como un manto de fina seda. Apartándola con su brazo se refregó los ojos para descubrir la añeja habitación que le daba la bienvenida con un pesado aroma metálico. Apresuradamente encendió la luz para descubrir el estado de aquel espantoso lugar. El papel tapiz estaba desteñido y lleno de hongos, y la ventana por donde había saltado la tía Raquel estaba tapeada por destartaladas tablas de madera. Casi no existía superficie que se librara del espeso polvo. Carlos, agobiado por el trabajo que aquel departamento requería, comenzó a notar dificultad para respirar. Sin dudas había algo en aquel ambiente que le estaba afectando. Algo inseguro se dirigió hacia el baño. Es difícil explicar la sorpresa que se llevó al empujar la pesada puerta.

Contrario al estado general de aquel edificio abandonado, el baño se encontraba inmaculadamente limpio y reluciente. Como si de una extraña proyección del pasado se tratara, Carlos tuvo la sensación de haber ingresado en una especie de máquina del tiempo al atravesar el umbral de aquel baño. Luminosos, los azulejos verdes le devolvían su distorsionado reflejo. La grifería de cromo reluciente destellaba como recién pulida, y el espejo tenía tal nitidez que graficaba con detallado realismo las imperfecciones de su cara.

Desconcertado por lo irreal de la situación, se le ocurrió girar el grifo del lavamanos, lo que produjo un desagradable sonido que hizo estremecer el suelo, las paredes, el techo y al propio Carlos. Sintió el sonido del agua precipitándose lentamente a través de la cañería. Pero el agua se contuvo de salir. En cambio un borbotón de denso barro salió disparado en el lavamanos salpicándole los ojos y haciéndolo tambalear hacia atrás. Sintió como el espeso menjunje lo escupía todo a su alrededor, mientras buscaba a tientas cerrar la canilla. Pero antes de llegar a cerrarla su mirada incrédula se enfocó en el espejo. Lo que allí vió transformó la expresión de su rostro en auténtico y frenético terror.

Su rostro ya no era su rostro. Era como si el barro hubiera derretido su retina, sus facciones, sus huesos y hasta el propio espejo. De pie frente a él se encontraba una demacrada y desproporcionada cara amorfa que lo miraba como ahogada en un grito desesperado. Ante la irreal pero tangible escena que allí sucedía Carlos sólo pudo huir despavorido. Sus brazos y piernas eran arrastrados por la urgencia de salir de allí. Dando tumbos y parcialmente enceguecido se dirigió hacia la salida. Pero la sensación de ser perseguido por ese rostro desgarrado se trasladó hacia delante cuando se topó con una figura de pie que le impedía la salida hacia la escalera. El cuerpo de una anciana decrépita de aspecto mortuorio lo observaba con una amplia sonrisa burlona de dientes podridos, sostenidos por un cuello retorcido y ennegrecido. Con movimientos antinaturales la figura se abalanzó hacia él, haciéndolo retroceder como una estampida a través de las antiguas maderas de la ventana que cedieron al primer contacto, precipitándolo con fuerza hacia el abismo.

lunes, 3 de agosto de 2020

Y un día el planeta se detendrá

"Como bien dice Eliade, cada concepción del mundo necesita ser vivida desde dentro para comprenderla, y el hecho de compartirla afianza la pertenencia y el vínculo entre los hombres." Ernesto Sabato, La Resistencia.

 Sobre los antiguos valores escribe Sabato en "La Resistencia". Habla sobre un cambio ético necesario para la salvación de lo humano, del humano como ser social. Publicado en el año 2000, Ernesto veía el desastre que estaba causando la individualización y el automatismo en nuestra forma de vivir y creía necesario advertirnos a todos sobre el peligro que suponía. Hoy podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que esa Resistencia a la que hacía alusión ha quedado aplastada casi por completo, más no aniquilada. Nosotros, los que seguimos librando nuestras pequeñas batallas en nuestra cotidianidad, los que seguimos generando pequeños focos de incendio entre las obligaciones que nos atañen, sabemos muy bien que un día todo se detendrá y sólo nos quedará un espejo donde mirarnos. La pregunta es si lograremos reconocernos en él.

sábado, 3 de agosto de 2019

…Pero quedaron los generales


TEXTO:  Pero quedaron los generales
AUTOR: Theodor Plivier
FECHA DE PUBLICACIÓN: 1932

RESEÑA:
Un magnífico relato histórico novelado de impresionante autenticidad, describe los acontecimientos y las consecuencias que determinaron la caída del Emperador Guillermo.
Profundo conocedor de las clases sociales que integraban la Alemania inicial de post-guerra, Plivier demuestra que la huida del ex Emperador alemán no modificaba el afirmado mecanismo político-económico en vigor, pues quienes usurpaban la hegemonía del poder en su forma dictatorial más disimulada, eran y continúan siendo los mismos generales de la casta imperial. De ahí el título de este libro magistral: …Pero quedaron los generales. En el original alemán: (El Kaiser se fue, pero quedaron los generales.)

OPINIÓN PERSONAL:
Ésta joya que rescaté de la suelta de libros que realizó la Biblioteca Popular Juventud Moderna me la está haciendo flayar en colores.

Única edición, traducida directa del alemán, editada hace más de 80 años. Tengo que leerlo con mucho cuidado para que no se desarme. Aun así es una experiencia fantástica.

Te transporta a la Alemania de entre guerras, la abdicación del Kaiser, la revolución de noviembre… Tropas infestadas del espíritu bolchevique, la liga espartaquista proclamando la República Socialista, la implementación de la revolución social como forma organizativa y cómo la mentalidad de las masas se transformaba, relatada en primera persona colocándonos en la piel de una madre que perdía a su hijo por la peste, un obrero metalúrgico que renegaba de las nuevas políticas que nacían entre sus compañeros, jóvenes socialistas independientes que se reunían por la noche a empapelar la ciudad con propaganda antibelicista, en soldados del frente que esquivan por milímetros las ráfagas de ametralladoras, y por supuesto nos coloca en la piel del canciller y demás generales del Estado Mayor que hacían lo imposible para mantener su influencia sobre un pueblo desgarrado por la guerra.

Todo esto resulta imprescindible si se quiere tener una idea de las causas que desembocaron en el nazismo y en otra terrible guerra. De cómo los generales utilizaron a los Freikorps para acabar con la llama roja. De cómo la sociedad fue manipulada y de cómo la estirpe imperial se mantenía a pesar de otras formas de gobierno declaradas. De cómo los burócratas de centro izquierda vendían el culo por dos monedas… Y demás yerbas.

martes, 15 de noviembre de 2016

Los unos y los otros

La polaridad inestable es importante
El viento y la calma son variantes incesantes
La oscuridad y la luz transforman lo palpable
Lo brusco y lo suave son ambos los detonantes
Disciplina y Rebeldía, nunca sos el de antes
por que siempre estamos en cambios constantes
y si nuestro cuerpo estalla en un instante
deberás escucharlo subiendo los parlantes.

Mantengo el justo equilibrio
Vengo de navegar y lo afirmo
El trayecto es el premio si sabes dirigirlo
El mar compañero es tu único testigo
tu esfuerzo no vale sino para vos mismo.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Biografía de Max Calabria



Han pasado muchas cosas desde el momento que llegué a América.


Tuve que irme de mi Italia natal, el horno ya no estaba para bollos. No es fácil pertenecer a una familia de profundas raíces anarquistas. Empezando por mis bisabuelos, pasando por mis abuelos, mis padres y mis hermanos… todos fuimos y somos activistas libertarios. A mi bisabuelo lo fusilaron en el 43, era miembro de los Arditi del Popolo (Escuadrones del Pueblo) y los fascistas de Mussolini lo pusieron contra el paredón luego de que mi pariente hiciera estallar uno de los puentes más importantes de la frontera siciliana, justo en el momento en el que un convoy de suministros lo cruzaba con la intención de abastecer a las tropas del “Duce”.

Mis abuelos se dedicaron a la propaganda insurreccionalista. Con el triunfo de los aliados en Europa, muchos fueron los italianos que cruzaron el océano para instalarse en las costas de América. Mis abuelos se encargaban de que la llama libertaria siguiera encendida entre aquellos inmigrantes. Tenían una imprenta en la que editaban uno de los principales periódicos anarquistas de la época, y mi padre era el encargado de escabullirlo ilegalmente a los Estados Unidos. Entre éstas publicaciones se podían encontrar manuales detallados sobre la fabricación de bombas y de diferentes maneras de tomar el control en las fábricas y los guettos.

Fue durante éstos años que mi padre conoció a mi madre, y se la llevó a vivir a Italia. Más precisamente a la ciudad de Calàbbria, en la punta de la península.

Ya entrando en la década del ’90 es cuando mi madre me dio a luz.

Ahí estaba yo, Maximiliano Salvatore, o como me hago llamar en América: Max Calabria. Así es, tomando las viejas costumbres de los inmigrantes italianos, yo también cambié mi apellido por el nombre de mi ciudad de origen. Así es más fácil reconocernos entre paisanos.

Mi adolescencia en Italia fue problemática. Las fuerzas policiales italianas, los Carabinieri, no me sacaban los ojos de encima. Ya sea por mi historia familiar, o por mi participación en las protestas, esos malditos policías no me dejaban dar un paso sin que me sintiera vigilado. Luego de algunas detenciones que se sucedieron en mi camino hacia la universidad, me vi obligado a abandonar mis estudios. Fue así como comencé a participar más activamente en el activismo político. Tenía mucho tiempo de sobra, y nada que perder…

En consecuencia de mis acciones, una orden de detención recayó sobre mi. Es por eso que decidí marcharme. Con la ayuda de los amigos de mis padres pude hacerme con los papeles necesarios para viajar a América. Así fue como me monté en el primer avión y puse en marcha mi nueva vida. Max Calabria ha llegado al continente. ¡Abran paso a otro italiano!



viernes, 9 de septiembre de 2016

La muerte

No puedes ver la poesía que te rodea
y conviertes los jardines en pantanos
con tu ignorancia perpetua
y tus palabras necias que repiten incesantes
la mentira con la cual eliges suicidarte
Allanas los caminos y destiñes la esencia
que intenta iluminar el sendero de lo inoportuno
Si la vida te obliga a mirar para el frente
te enseña un momento, te toma de alumno
Renuncias a tus fuerzas y abandonas la fé
dejándote caer en los brazos de alguno
Dependes de la muerte que asoma acechando
las sombras del pasado que se ciñen al verte
Se adueñan de todo
tu voluntad y tu suerte
Se desangra el ahora
se marchita el futuro.


viernes, 17 de junio de 2016

La Ciudad Sofocante

Nombres, destinos, oficios, todo convive imperceptible entre las individualidades suprimidas por la inmensidad abrumadora de la ciudad. Los horizontes se extienden incalculables hasta el terreno salvaje, indomable, desconocido. La oscuridad es tan densa que se adueña de todo. Avanza rápidamente por cada campo, pasando por los puentes, tomando las fábricas, las calles, el subte, los barrios, los cafés y las pizzerías, el baño de la estación de servicio y ésta misma habitación.
Nada escapa al agobio, salvo los pisos más altos de esos rascacielos que, paradójicamente, aumentan la sensación de opresión, de inutilidad, de intrascendencia que domina el espíritu que alguna vez se creyó protagonista de ésta historia.
La verdad es una sola, y es que el hombre es carcelero del hombre, y que no basta imaginarse libre para serlo.


Son dos verdades.

lunes, 6 de junio de 2016

Omnis Amans Militat

Escribo ésto para evidenciar nuestros sentimientos (todos ellos) y documentar una batalla emocionante y muy prometedora que aspira a convertirse en algo épico.



El campo de batalla es el más limpio que he visto en mi vida. Casi no existen baches, parece que se preocupan por el mantenimiento a diario para que los Gladiadores puedan desplazarse sin inconvenientes y sea una pelea justa. De ellos ¿qué decir? Sus armaduras son relucientes (sobre todo la de ella... ¡mamita!), sus escudos lucen miles de rasguños en señal de una buena defensa, y sus espadas son tan afiladas que sus destellos lastiman los ojos de la multitud. La gente aclama, y hasta siente envidia de no poder participar de batalla tan emocionante. Algunos arrojan objetos a la Arena, sólo para que los Gladiadores puedan lucirse haciéndolos a un lado con certeros movimientos de sus espadas. A la hora del combate sus movimientos se transforman en pasos de baile, ofreciéndo un espectáculo delicioso capáz de estimular todos los sentidos. Desde el calambre en sus pies hasta el hormigueo en sus vértebras, desde el sudor de sus frentes hasta la saliva en su boca, y cómo ignorar el dulce sabor de la sangre y el aroma a victoria que se respira cada vez que sus armas se entrecruzan. Todo eso se intensifica a medida que transcurre la batalla. Sólo hay un factor que les puede jugar en contra a los guerreros: el cansancio. Afortunadamente todavía no hay vestigios de él, ni siquiera se tiene en cuenta. Los Gladiadores están dispuestos a dar lo mejor de sí.Todo indica que ésta batalla es a muerte.

TE AMO.

martes, 12 de abril de 2016

La Bilis Negra

Notas sobre "Anatomía de la Melancolía" de Robert Burton.

Un epitafio en la tumba de Burton expresa que consagró su vida al estudio de la melancolía y murió a causa de la misma afección:
"Paucis notus, paucioribus ignotus,
Hic jacet Democritus junior
Cui vitam dedit et mortem
Melancholia."
Ob. 8 Id. Jan. A. C. MDCXXXIX.


"Poco conocido, y aún menos olvidado,
Aquí descansa Democritus Junior,
quien dedicó su vida y muerte
a la Melancolía."
Muerto el 9 de Enero, 1639.




Algunas definiciones de distintos autores que rescaté sobre ésta particular afección (y que figuran en el antiguo tratado) fueron las siguientes:

=> «los melancólicos son sujetos en los que la abundancia del humor maligno llamado melancolía o bilis negra causa tal trastorno que les hace perder la razón y desvariar en muchas cosas o en todas (vel in omnibus, vel in pluribus) las que se relacionan con el discernimiento, la voluntad y otras actividades del entendimiento».
=> «una enfermedad muy maligna y pertinaz que hace degenerar a los hombres en bestias». (Pessimum et pertinacissimum morbum qui homines in bruta degenerare cogit).
=> «una permanente angustia del alma (angor animi) motivada por una sola cosa y sin acompañamiento de fiebre»
=> «se distingue del calambre, de la parálisis y de otras enfermedades análogas, así como de la demencia, en que la sensibilidad exterior y los movimientos están aquí abolidos más que alterados». (Tolluntur in mania, depravantur solum in melancholia)
=> «generalmente los individuos de fino ingenio y gran despejo son los más expuestos a sufrir de melancolía» (qui sunt subtilis ingenii, et multae perspicacitatis de facili incidunt in Melancholiam)

A modo de síntesis bien podría haberme quedado satisfecho con la siguiente afirmación:
"Así como los climas excesivamente fríos o cálidos tienen una influencia directa en la vida del
hombre, así también la melancolía de los padres influye en el carácter de los hijos.
Los más predispuestos a esta afección son los misántropos por naturaleza, los grandes estudiosos,
los amantes de la vida contemplativa, los poco activos."
Pero continué leyendo (por fortuna) y terminé por aclararme una duda que me viene aquejando hace mucho. Hasta llegué a preguntarle a personas de mi entorno, en una escala del 1 al 10, qué tan loco creían que me encontraba. La respuesta fué alarmante... un 10.
Pero, retomando el comienzo de la anterior oración, leer lo siguiene me tranquilizó muchísimo:

"Erasmo pretendió excluir a los dementes de los distintos tipos melancólicos por ser en su mayoría
 «sujetos alegres, exentos de ambición y de envidia, carentes de vergüenza y de temor,
libres de las preocupaciones que suelen agobiar a los demás en el curso de toda su existencia»."

Sin dudas me identifíco con esa caracterización, y una vez disipadas mis dudas con respecto a mi salud mental, puedo descansar tranquilo.
Al menos por ésta noche...

Wait a minute... ¿demente o melancólico?



domingo, 24 de agosto de 2014

La Corte de Lucifer



Bueno, no voy a escribir un resumen de éste libro, pero si voy a dejar una reflexión que me vino a la mente mientras lo leía.

Me resultó paradójico cómo los nazis tildan de reprobable el proceso inquisitorial católico, que acabó con el paganismo por considerarlo herejía y "no europeo", cuando ellos consideraron su holocausto más que válido para erradicar a los "no arios".
Otto Rahn, Coronel de la SS y uno de los principales defensores de la raza aria, escribió renegando a propósito de los inquisidores:
"Puros eran los cátaros, pero no los frailucos y aventureros
que con la Cruz al pecho querían preparar la Provenza a favor
de una nueva estirpe: su propia estirpe".
A pesar de las contradicciones, cabe destacar que a medida que avanzaba y se estrechaba la ideología nazi, éste intelectual y autor del "trascendente evangelio" de lectura obligatoria entre los primeros oficiales nazis, decide renunciar a su cargo. Misteriosamente poco después lo encuentran muerto.
La historia oficial dice que murió congelado, practicando un antiguo ritual pagano en una montaña, y se lo recuerda con mucho cariño en los obituarios de los periódicos nazis. Otras versiones cuentan que sus abuelos eran judíos, y al exigirle un "certificado de pureza racial" se vió obligado a dimitir. También hay quién dice que se sometió a cirugía plástica y viajó a Bagdad para ocupar un cargo diplomático.
Lo cierto es que Otto Rahn escribió a un amigo, poco antes de presentar su renuncia como coronel de la SS y desaparecer:
"Me preocupa muy seriamente mi patria [...]. Yo soy un hombre
tolerante, no puedo ya vivir en mi hermosa Patria, ¿en qué se ha
convertido?".


CONCLUSIÓN:
Los nazis tienen un serio problema de identidad.